CÍRCULOS DE EMPRENDIMIENTO

Corría el año 2018 en Colombia, casi dos años habían pasado desde la firma final del acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC, un suceso histórico luego de más de cincuenta años de guerra ininterrumpida. La firma de los acuerdos representó para muchos, una luz de esperanza y la posibilidad de construir nuevas formas de relacionarnos a través de un nuevo acuerdo social basado en el perdón, la reparación y la garantía de no repetición.

 

Fue precisamente en este contexto que, junto con la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), el Ministerio de Trabajo y la Universidad de Pamplona nos aventuramos en el desarrollo de un proyecto que buscaba brindar acompañamiento psicosocial, así como formación y fortalecimiento técnico en emprendimiento y asociatividad en territorio a víctimas del conflicto armado de siete regiones y departamentos del país: Antioquia, Córdoba, Santander, Eje Cafetero, Norte de Santander, Meta y Cundinamarca. En total, quinientos setenta y nueve participantes vieron impactado positivamente su emprendimiento y su dimensión psicosocial.

 

La intervención

Nuestra intervención tuvo dos componentes: el psicosocial y el técnico formativo. En el componente técnico formativo nos encargamos de diseñar e impartir el Diplomado en Emprendimiento y Asociatividad y acompañar a los participantes en la formalización de sus proyectos productivos. Este componente giró alrededor de los “Círculos de emprendimiento”, una metodología creada por nosotros donde acompañamos a los emprendedores no sólo a lograr unidades de emprendimiento real y con proyección, planes de negocio bien formulados y un futuro próspero para los negocios, sino también a reinventar y tejer relaciones desde la confianza, la solidaridad y el afecto. A través de este componente buscamos que las unidades productivas se construyeran desde la colaboración en vez de la competencia.

 

Por otro lado, el componente psicosocial fue transversal a lo largo de todo el proyecto. Creemos firmemente que no hay intervención con comunidades, en especial víctimas de la violencia, que genere transformaciones significativas y duraderas si no existe un componente psicosocial que contenga y acompañe a los participantes durante los procesos. Es por esto que, junto a nuestros aliados, diseñamos y desarrollamos este componente desde dos enfoques: diferencial y de género, lo que fue esencial debido a la diversidad de la población. Por destacar es que la participación de mujeres fue mayoritaria en todas las regiones exceptuando Córdoba, de 579 participantes 379 se reconocían como mujeres, el 60% de los participantes. Además, el 15% de la población afirmaba tener algún tipo de discapacidad y el 9.2% de los participantes afirmaba pertenecer a algún grupo étnico.

 

Desde este componente buscamos alcanzar tres objetivos: diseñar e implementar estrategias transformadoras que permitieran a los participantes del proyecto trascender de su condición de víctimas, contribuir a la mitigación de daños inmateriales causados a las víctimas según sus hechos victimizantes a través del acompañamiento individual, grupal y familiar y por último identificar cuáles de los participantes requerían un acompañamiento más robusto a razón de sus experiencias traumáticas. Esto requirió de gran trabajo, compromiso y capacitación por parte de todos los miembros del equipo, tanto en la etapa de caracterización como en el diseño e implementación de la intervención.

 

Dificultades, retos y aprendizajes

Una de las principales dificultades que identificamos fue el tiempo. Hubiéramos querido acompañar los procesos por un periodo de tiempo más largo para poder asegurar la continuidad y éxito de los proyectos productivos, aun así, las intervenciones se desarrollaron en su totalidad dejando impactos positivos en las comunidades y grandes aprendizajes para nosotros como organización.

 

El principal aprendizaje fue descubrir que la transversalización del componente psicosocial y la territorialización de los contextos son procesos indispensables en cualquier proyecto que se proponga acompañar comunidades en territorio, mucho más cuando estas comunidades han sufrido los efectos de la guerra. Indudablemente, está experiencia marcó nuestra forma de diseñar e implementar proyectos de intervención social; todo cuanto hacemos se preocupa por comprender a las personas, comunidades y territorios desde una perspectiva global reconociendo, respetando e integrando la diversidad de las poblaciones intervenidas a lo largo de todo el proceso.

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